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CON LAS MANOS EN LA MASA

viernes, 16 de noviembre de 2007

El senador paraguayo Armando Espínola afirmó que tendrá más cuidado para mirar fotos pornográficas en plena sesión, tras ser captado por reporteros gráficos cuando veía por Internet la imagen de una mujer desnuda. Espínola, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), segunda fuerza electoral del país, pidió, además, disculpas "a la opinión pública" por haber incurrido en ese hecho, que le costó las portadas de los diarios de Asunción. Espínola lamentó "haber incurrido en esa ligereza", sobre todo por su familia, y acotó que todo esto contribuye a erosionar su credibilidad. En un diálogo exclusivo con Delirio Noticias, el senador agregó "Si, la verdad que estuve mal al mirar a esa señorita desnuda en medio de la sesión.....y ni que hablar de cuando saqué la garipaucha y empecé a manotearmela...esto es porque la imbécil de mi secretaria se enfermó y no me pudo hacer el pete que me hace siempre escondida abajo del escritorio....."

Informan: El Apio - La Zanahoria - El Rabanito

2 comentarios:

La Mascarada dijo...

Bueno, entonces ya sabemos de quien es la culpa. Secretaria del toor! dónde estaba que no le hizo el "peteco carabajal" correspondiente al senador??? eh? eh? he?...a mí esas cosas no me pasan...en la vida ay que ser gauchita...

Besoooooooooooooooo y excelente finde mi amados!!!!!!

parapiti pora dijo...

LA MORAL LUGUISTA Y EL CHATEO ERÓTICO

(Luis Agüero Wagner)

En medio del “chateogate” desatado por la imprudencia de un conocido senador aliado al obispo Fernando Lugo, de la que se hizo eco por Internet la prensa de todo el mundo, pasó casi desapercibida la escandalosa cobardía de los partidarios del ex clérigo ante el asedio de la prensa maccartista paraguaya, que logró hacerlos abdicar de sus tendencias izquierdistas en un santiamén y en forma absolutamente incondicional.
Como era de esperarse de personajes cuya principal impronta es la burda hipocresía y una incuantificable cobardía política, antes que cante el gallo nuestros impolutos héroes del luguismo negaron sus “afinidades” con Hugo Chávez, aunque ello solamente luego de haber fracasado su intento de recibir petrodólares “socialistas del siglo 21” en forma simultánea a las “donaciones” con que los favorece –ONGs fantasma mediante- el complejo IAF-NED-USAID.
La contradicción es más notoria si consideramos que antes habían expulsado a los “ultraderechistas” de la oposición porque sólo ellos eran los chicos buenos de la izquierda, los revolucionarios y anti-fascistas a rajatabla, los que traían en su bagaje de programas la reforma agraria, la educación y salud pública del modelo cubano, los vientos anti-imperialistas de la izquierda latinoamericana y los programas sociales para las mayorías miserables y excluídas del subcontinente.
Tal vez sea éste un momento oportuno para recordarles a estos guevaristas de utilería (que tienen por costumbre organizar homenajes a totems universales de la izquierda radical como el CHE para atraer la atención del público, con la misma frecuencia con que reciben los dólares de George W. Bush), la inmensa cantidad de becados en Venezuela o Cuba que tienen la mayoría de las sectas de la “izquierda” luguista. O las innumerables ocasiones en que concurrieron el mismo Fernando Lugo en compañía de Aníbal Carrillo a la embajada de Venezuela, mendigando solidaridad al hoy removido embajador Huerta, cuando aún existían esperanzas de perpetrar la estafa política del milenio, es decir, pasar por izquierdistas siendo agentes de instituciones creadas como alternativas a la CIA por el imperio. ¿Debemos suponer que estas visitas respondían solo a la urbanidad y la etiqueta social?
Todo eran conceptos elogiosos, guiños y arrumacos hacia el chavismo en aquel tiempo, en que incluso varios de los monaguillos del obispo jubilado aparecían sacando pecho en la prensa en defensa del proceso bolivariano.
Ante esta demostración de inconsecuencia podemos deducir las motivaciones de aspirantes a zoqueteros como Ricardo Canese, Aníbal Carrillo y Camilo Soares, en base a los antecedentes de sus aliados políticos, que nos indica cuál será su comportamiento una vez que hayan accedido al ansiado zoquete. Veamos.
Primero, lógicamente, incluirán en su agenda parlamentaria el chateo erótico en medio de las sesiones de sus respectivas cámaras, para estar a tono con sus aliados electorales.
En segundo lugar, no dudarán en tarifar sus votos para quiebras de bancos y financieras, tasando la fundición del Banco General y otras entidades financieras de tal suerte a dotar de penthouse a sus amantes en los más costosos edificios de Asunción.
En tercer término, sin duda, figurarán en las listas de invitados para la imperdible elección de “Miss Hawaian Tropic” en las laderas del cerro Caacupé, y disfrutarán de extensos veraneos en Punta del Este, sólo interrumpidos ocasionalmente para tomar vuelos en primera clase rumbo a encuentros con amantes en paradisíacos sitios primer mundistas.
Y no sólo eso, sin temor a equivocarnos, podemos vaticinar que cuando se les presente la posibilidad de votar en favor del desafuero de algún exitoso mega-ladrón de nuestra política, se echarán a la fuga buscando refugio esta vez no ya en el sanitario del Senado, sino en algún otro habitáculo donde estén a salvo del proyecto Inodoro del senador Filizzola y puedan eludir su responsabilidad de votar.
Inexorablemente los parientes accederán a nombramientos diplomáticos en la madre patria, y ante la menor oportunidad de pellizcar coimas de falsos créditos españoles, sin pestañear nuestros monaguillos nos beneficiarán con una flamante flota de aviones ambulancias, que facilitarán el traslado de privilegiados enfermos de este desolado paraje a otros países donde sí existen parlamentarios decentes que en lugar de chatear en las sesiones, trabajan para dotar a su nación de una cobertura médica medianamente aceptable.
También habrá tiempo para las exclusivas fiestas privadas en barrios residenciales regadas de suntuosas bebidas, y con la infaltable presencia de renombradas artistas pop.
Después de todo, no todo es austeridad y solidarismo entre nuestros grandes luchadores sociales. Y si mentimos, que lo diga la izquierda festiva del filizzolismo. LUIS AGÜERO WAGNER.